Ayer me estuvo preguntando ¿Por qué es común ver en los adultos mayores la devoción en la religión,en los santos, en virgen, en Dios, en ir a misa, en tener un altar donde orar y pedir con humildad lo que creen les hace falta?. Y me di cuenta que yo, sin querer, también tengo un altar. ¿Es necesario? ¿De que me ha servido?.

No creas que me olvidé de seguir contandote «Mi proceso para la llegada de Ray», es sólo que creo que a mi me faltó algo como lo que te hablo hoy, durante mi proceso de preparación para el embarazo. Quizás te haga sentido y puedas aplicarlo tu.

 

Mi Dama Roja

Desde que nació Raimundo, el rol de madre me ha absorbido, lo reconozco!,  dejando muchas cosas importantes de lado, (mis disculpas de corazón, sobre todo porque abandoné a mi mujer).

Bueno… Y aproximadamente año y medio de haberme he dado por completo a un hijo, mi mujer interna, me reclamó, y fue en ese entonces cuando me permití asistir a un temazcal y empezar a estar más en contacto con mujeres, pertenecientes a otra tribu. Y en este nuevo despertar re-encontré a mi pequeña gran diosa, que quise plasmar en «algo» físico.

Y me llegó el mensaje y la solución a la punta de mis dedos!!!. Con inspiraciones mías y el talento completo de quien fue mi doula maravillosa, y maestra de Yoga prenatal: Paulina Martinez (@paulina_doula ) mi diosa quedó representada en esta preciosa muñeca. #SAGRADA

Mi altar

Y se la pedí no para orarle, ni pedirle deseos o sueños por cumplir, sino para que de una forma evidentemente física y a la mano, me recordara que a quien debo venerar y acudir es al poder tan inmenso que tengo justito dentro de mí. Pues sí, Éste muñeca me representa, soy yo. Y cada vez que la miro recuerdo que soy poderosa y sabia, como cada una de ustedes hermosas mujeres.

La tengo ubicada en mi dormitorio en unas repisas flotantes y cada mañana o cuando dudo de mí,  me hace mirarla y decir acuérdate que aquí estoy aquí, estamos juntas para poder seguir caminando.

Y resultó que sí, ese es mi altar, no un externo, no un santo que cumple rápidito las peticiones, soy yo! porque la divinidad también está en mí. Lo que no significa que no crea en un Dios y en universo maravilloso que nos provee y que tiene un plan, que tiene una guía par mí,  pero este universo siempre actúa en resonancia con lo que mi ser femenino y sabio está buscando. Y eso me recuerda esta pequeña dama roja.

Como siempre he dicho vivimos en un mundo tan rápido y tan efímero (en todo) que por lo menos yo necesito elementos físicos concretos que me hagan traerme a esta realidad de lo que soy internamente.

Mis ancestras

Otra cosa que me inventé fue una pulsera que me recuerda que yo soy + yo mi mamá + mi abuela + mi yo madre, todas en una, trayendo: creencias, costumbres, amores y desamores y esta pulsera que llevo siempre, me dice que no estoy sola, que está todo este linaje detrás mio, toda esta energía del pasado conmigo, alentándome a hacer mejor, a sanar, a amar incondicionalmente, a perdonar y a entender.

No me di cuenta hasta ahora de mi altar y de mi símbolos preciados y que llegaron sin querer y me acompañen siempre.

Quizás tú no necesites de una muñeca, de un santo, de una pulsera, de una piedra, etc. y está super!!!!. Pero yo, estaba viviendo muy fuera de mí, buscando el apoyo en todos, menos dentro mío y esto me regresaba una y otra vez.

En mi búsqueda

Si yo, en la espera de la llegada de mi bebé, me hubiese conocido como lo hago hoy, quizás  me hubiese dado cuenta de que necesitaba «algo» que me diera fuerzas para seguir adelante con ánimo y convicción. «Algo» que mirara y me recordara a cada instante que soy naturaleza divina y perfecta. «Algo» que me dijera «si, si puedo/podemos, todo va bien»,  de seguro me hubiese armado un altar o buscado algún sello personal que me recordara a cada instante mi poder para ha-ser.

Author

Terapeuta con el corazón puesto en la sanación femenina y en recuperar la fertilidad para conseguir el embarazo deseado.

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