Si bien el embarazo es uno de los sueños de muchas personas y parejas, que parece tan fácil como simplemente proponérselo y listo!, puede a veces convertirse en una gran dolor. Hay varios temas de los cuales preocuparse: fertilidad, alimentación, reloj biológico, etc., pero no consideramos lo que está mas allá de lo común y hoy hablaré de uno de los factores que quizás no pensaste que sería tan importante para conseguir tu embarazo:  Las emociones y  revisaremos una de ellas.

 ¿Cómo influyen las emociones en el proceso de quedar embarazada?.

Más allá del cuerpo

Somos un cuerpo físico, mental, emocional y energético. Si has buscado embarazarte: ¿cuánta atención le has prestado a cada una de estas áreas? (piensa por un momento). Probablemente tu atención ha estado enfocada sólo en el cuerpo físico (tratamientos hormonales, medicamentos, fertilizaciones, etc.) y nada ha dado resultado. Entonces te preguntas “Si todo está físicamente bien, ¿por qué no logro embarazarme?!”.

Embarazo y emociones barrera.

Por cultura se nos ha inculcado no expresar nuestras emociones, pero estas nos entregan información valiosa sobre nosotros. Debemos permitirnos sentir: llorar, reir, rabiar, dejarlas fluir. Las emociones también son energía que si no se libera, daña. Una emoción sostenida en el tiempo se convierte en una enfermedad.

Las emociones son respuestas psicofisiológicas (mente-cuerpo) frente a estímulos externos y/o pensamientos y producen reacciones en nuestro sistema biológico (secreción de hormonas, respuestas musculares, en la voz, etc). Y sucede que cuando un tipo de hormona está en elevada cantidad, otra hormona disminuye, lo que puede afectar directamente la fertilidad.  Por ejemplo, si estoy en constante miedo/ansiedad, nuestro cuerpo producirá hormonas como Noradrenalina, y esta a su vez podría inhibir a la Progesterona cuya misión es prepara el útero para recibir el huevo fecundado. Así que un reconocimiento emocional nos permitirá vivirlas, trabajarlas, sanarlas y lograr el equilibrio necesario.

Emoción gatillo

El proceso de embarazarse lleva consigo un torbellino de emociones. Comenzamos ilusionados, con esperanza, optimismo, pasamos por dudas, impaciencia, pesimismo, estrés, hasta llegar a la tristeza, depresión, desesperanza y muchas veces deserción.  Yo busqué 4 años el embarazo y pasé por cada una de ellas. Pero pude trabajarlas. Y por eso quiero invitarte a que seas consciente de cuál es el estado emocional en el que te encuentras al momento de buscar tu embarazo.  Recuerda que:

Emoción significa «aquello que te mueve hacia…» y yo agrego: o que te detiene .

Desesperanza

Uno de los sentimientos de quienes no logramos el embarazo tan pronto como deseamos es: La desesperanza. Perdemos la motivación, renunciamos a la idea que tendremos resultados positivos. Es un sentimiento muy poderoso que nos inhabilita, arrastra muchos pensamientos negativos y corroe la relación de pareja, pues creemos que el otro no nos entiende, que no empatiza y le cargamos la responsabilidad de que no puede hacer nada para ayudarnos.

 

Según mi experiencia quiero darte algunas recomendaciones que te ayudarán a entenderla, trabajarla y empezar a salir de ella.

1.   Sé realista con el plazo en el cual quieres quedar embarazada. Pensando en un plazo razonable entre 12 a 24 meses. Hay pocas personas que consiguen el embarazo de “inmediato”. Tenlo presente a todo momento.

2.   Identifica y comparte todo lo que sientes, cuéntaselas a alguien que no sea tu pareja y que esté dispuesto a no juzgarte, de esa manera podrás hablar sin temor. Deja que fluja esta energía estancada. La desesperanza es el resultado de varias emociones/pensamientos sostenidos en el tiempo.

3.   Busca algo que te desconecte del tema del embarazo, eso ayudará a descansar tu mente y liberarte de la presión.

Una actividad que te tome muy poco tiempo, pero que realmente disfrutes haciendo. Hacer collares, tejer, leer, salir a caminar 15 min, ir a una práctica de meditación, etc. Lo que quieras. Seamos realista nos cuesta darnos tiempo para nosotras (lo he vivido), pero el beneficio que obtienes es muy grande cuando lo hacemos. El secreto es empezar cumpliendo una meta fácil: 10 -15 minutos para algo que te saque de tu rutina 1 o 2 veces a la semana. No te esfuerces por dedicar mas tiempo, eso se dará con la práctica.

4.   Identifica qué es lo que te causa la desesperanza. ¿El no embarazarte rápido? (ya dijimos que el tiempo no es igual para todas), ¿el haber probado todo y aún no quedar embarazada? (¿estarás haciendo lo “correcto”?).

Presta atención:

Todas las emociones que creas dificulten el camino para conseguir tu embarazo, deben trabajarse. Hoy en día existen varias técnicas, ejercicios, y terapias que te ayudan a trabajar con ellas, una de ellas son las Flores de Bach.

Mi consejo es que tomes consciencia, te hagas cargo, busques apoyo emocional y sigas adelante en la búsqueda del bebé soñado.  Se habla de que estamos en una sociedad que se ha vuelvo individual, solitaria y desolada, pero derribemos esa creencia, hay una gran red de apoyo esperando para caminar junto a ti.

 

Author

Terapeuta con el corazón puesto en la sanación femenina y en recuperar la fertilidad para conseguir el embarazo deseado.

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