¿Cuántas veces has estado lejos de ti? ¿lo has notado?. Hoy quiero hablarte de la encarnación. Parece un tema medio esotérico pero no lo es. Y está más presente en tí, de lo que crees.
Desde este lunes he empezado a llevar a nuestro hijo de 2 años, al jardín. Y de seguro ha sido más difícil y traumático para mi que para él. Te preguntarás qué tiene que ver?… ya te cuento.

Unas preguntitas previas

Pero primero te pido que reflexiones a consciencia, sobre:
¿Cuánta energía pones/dejas en todo lo que haces?
¿Cuántas veces has vivido la vida que los otros quieren?
¿Te has sentido, inestable y lejos de tu centro?
¿Te has sentido, sola, abandonada o vacía?
y sobre todo:

¿Cuántas veces sucede que estás en otro lugar, fuera del momento presente?.
(Yo, me fui a la casa después de dejar a nuestro hijo en el jardín, sin embargo, yo seguía junto a él)

Mi ser y mi cuerpo

Sucede que nuestro cuerpo está formado (también) por una energía viviente, pulsante y circulante. Hay personas que le pueden llamar «alma» o «espíritu». Yo prefiero llamarla la energía y sabiduría de mi ser superior, la divinidad en mi.

Y a veces esta energía que soy yo, está muy lejos de mi. Lejos, literalmente, porque esta energía se proyecta fuera de nuestro cuerpo. Sobre todo en las mujeres, que realizamos multi tareas, nos comprometemos hasta la muerte y nos esforzamos muchas veces más de la cuenta. Bueno pues, pasa que en cada una de las cosas que hacemos, dejamos un poco de nuestra vida en ellas, de nuestra vitalidad. Y es ese externo lo que nos roba energía, debilita y saca de nuestro centro, quitando el poder para darme por entera en lo que estoy haciendo/trabajando/queriendo hoy. Nos quedamos pegadas en el pasado, drenando energía y vida.

(No significa que no le pongas todo el «power» a cada cosa que haces; sino que luego trabajes y dediques momentos preciosos, para volver a traerte a ti).

Te cuento la experiencia de esta semana, porque evidencia el hecho de quedarse en otro lugar. A pesar de que yo estaba en mi casa, esperando la hora de ir a rescatar, a retirar a Ray, no estaba ahí. Sólo estaba mi cuerpo. Y en el momento que me miré actuando en piloto automático tomando desayuno y escuchando un murmullo de mi marido; entendí que estaba des-encarnada. Por un momento sentí un cuerpo vacío y pensé ¡¡¡Y cuántas veces nos pasa eso y sin darnos cuenta??!!!!

¿Recuerdas en ti, alguna situación como esta?.

De hecho con la practica te empiezas a volver sensible a la proyección energética que hay fuera de ti y te das cuenta que estas muuuuuuy lejos. Eso me ha pasado a mi.

Por ejemplo piensa cuanto tiempo de dedicas al pasado. Cuantos recuerdos de algún ex. De alguien o algo  que no fue. Cuanta de tu energía dejas en tu trabajo y llegas media muerta (sin alma) a tu casa. ¿Harta verdad?.

Recuperar mi vida

Por supuesto el mensaje es evidente. Debemos traernos de vuelta al cuerpo, recuperar la esencia y la vida. Centrarnos. Habitar de nuevo nuestro cuerpo para poder Ser. Un Ser viviente, con alma, con vida.

Y eso se logra con amor y disciplina. De seguro hay muchas técnicas que nos ayudan a volver a nuestro cuerpo. En la practica de Respiración Ovárica, eso se logra con ejercicios, meditaciones y visualizaciones.

Sólo hay que querer volver a sentirse viva. Hoy, más viva y despierta que nunca.

Un abrazo grande!.

Author

Terapeuta con el corazón puesto en la sanación femenina y en recuperar la fertilidad para conseguir el embarazo deseado.

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