«Quiero ser madre». Cuando tomamos esa decisión, muchas veces no lo hacemos de la manera más correcta para estar en armonía con lo que realmente queremos y sentimos. Y quizás con lo que nuestra pareja quiere.
Como siempre y lejos de las recomendaciones de tipo «medicas» te dejo algunas ideas y reflexiones que quizás no estabas considerando.

 

Independiente de que si llevas tiempo intentando o recién comienzas: si estás considerando la posibilidad de concebir (sola o en pareja), te  recomiendo que dediques un tiempo a meditar la idea y en pareja busquen un tiempo a conversar largamente y con el corazón abierto sobre la perspectiva que cada uno tiene de ser padre.  Sobre todo muy sinceramente. No sólo por el hecho de aunar deseos y proyectos (para no encontrarse con sorpresas después!), sino para elevar juntos una «plegaria» que se hará más concreta en la medida que se busque un objetivo en común.

Las mujeres tibetanas tradicionales, siempre dedican un tiempo a la oración y la meditación, antes de concebir.

Por otro lado, debemos revisar cuales son los motivos que me llevan a querer ser madre. ¿Es por mi satisfacción personal? o ¿por algún deseo de los otros?.

En la medida que prestamos atención con verdad a lo que nos dice nuestro ser interno, hacemos que los proyectos fluyan o no.

Hijos vibracionales: la espera en consciencia

¿Sabes por qué las cadenas de oraciones, por alguien enfermo por ejemplo, funcionan?. Simplemente porque son muchas personas que elevan vibraciones y energéticamente construyen una realidad. El poder de la intención y la ley de la atracción funcionan básicamente así. El pensamiento y energía construyen realidades.

 

Existen miles de almas pequeñitas queriendo encarnarse y no todas son iguales. Cuando la mujer (y el hombre) eleva sus vibraciones mediante practicas de meditación y oración conscientes, hace más probable que consiga recibir en su vientre a un alma de similar vibración.

Incluso si estas pensando en ser madre soltera, lo importante es que prepares tu mente y cuerpo, energéticamente y que veas tu cuerpo como un receptor sagrado,  un canal para un nuevo ser. Y que puedas rendirte a esa experiencia. Dispuesta y atenta a todo lo que esa nueva alma quiere enseñarte.

Concebir un hijo, no es una maratón que se puede programar dentro de la agenda diaria, es un acto de amor receptivo. Varios estudios indican que la atención al objetivo de tener un hijo, podría ser causa de maduración prematura de óvulos dentro del ovario (incapacitados para ser fecundados).

Quiero ser madre, pero lo que quiero y lo que hago…

Tal como te he dicho antes, tener un trabajo de liderazgo empresarial por ejemplo, o cualquier otra profesión muy exigente, no tiene porque afectar la fertilidad. Si no que las dificultades para concebir resultan ser consecuencia de otros factores que acompañan a las profesiones actuales.

Existen por ejemplo la incapacidad de satisfacer nuestras necesidades, la sensación de no tener el control de nuestra vida, no sentirnos a gusto con el trabajo que realizamos o con lo que representa en nuestra vida. Muchas veces el trabajo no está en sintonía con nuestros deseos interiores y eso a la larga acarrea desequilibrios que repercuten en nuestra vida y también fertilidad.

Y la única manera que puedas acceder a esa información interna es meditando. Sentándote en paz y dedicándote a sentir tu cuerpo y mente, al menos 10 minutos cada día.

Con cariño
Dany.

Este artículo fue inspirado y basado en el texto de Dra. Christiane Northup.

Author

Terapeuta con el corazón puesto en la sanación femenina y en recuperar la fertilidad para conseguir el embarazo deseado.

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